AGIRIAK
DOCUMENTOS

24/09/2003
3 DE MARZO: CONTRA LA IMPUNIDAD
Publicado en El Periódico de Álava por Unai Grajales Rodríguez
Se puede decir sin temor a equivocarse que los sucesos de Vitoria-Gasteiz del 3 de marzo de 1976 han dejado una profunda huella en nuestro pueblo, no sólo en nuestra ciudad. No es el momento de volver a relatar pormenorizadamente aquellos sucesos. Pero lo que sí resulta conveniente es seguir reflexionando sobre esos hechos y extraer por fin de ellos determinadas consecuencias políticas. El efecto más perverso que ha desplegado el tiempo sobre esta cuestión es el olvido. Muchas familias han convivido a lo largo de los años con el dolor de haber perdido a sus seres queridos, o con el sufrimiento de las graves lesiones producidas por la terrible represión policial. Nuestra sociedad y los poderes públicos, pero sobre todo los poderes públicos del estado español, no han tenido la sensibilidad suficiente como para reparar en lo posible aquel daño tan concreto y tan terrible. Ahora que las víctimas del terrorismo de ETA están recibiendo un justo reconocimiento a su dolor, especialmente reforzado por la Ley de Solidaridad con las Víctimas del Terrorismo, parece lógico obrar del mismo modo con las familias afectadas por ese otro terrorismo que impuso en su momento un estado sin ninguna clase de legitimidad democrática, un estado que reprimía las manifestaciones de libertad, los derechos sindicales, la propia identidad de nuestro pueblo y derechos fundamentales como el de reunión. Reunión pacífica, como la que celebraban aquellos trabajadores y trabajadoras en la iglesia de San Francisco. Ese estado que fue producto final de una sangrienta guerra civil; guerra civil que dejó nuestras tierras llenas de sangre y de dolor; que dejó las cárceles llenas de demócratas con tortura, exilio y represión. Ese estado que sobrevivió a lo largo de casi cuarenta años sin refrendo popular mantuvo hasta los últimos días un comportamiento autoritario, representado tanto en fusilamientos ejecutados en vida del dictador como en brutales actuaciones policiales, entre ellas la que acabó en Vitoria-Gasteiz con la vida de cinco personas y produjo numerosos heridos. Toda muerte resulta ilegítima en democracia. Por ello debemos poner en absoluto pie de igualdad a las víctimas de cualquier violencia. También a las víctimas de un poder dictatorial como el que padeció durante largas décadas nuestro pueblo. Los hombres y mujeres que se manifestaron en Vitoria-Gasteiz el 3 de marzo de 1976 luchaban por la recuperación de unos mínimos derechos sociales para todos los trabajadores. Su demanda fue laminada por unas fuerzas de orden público que actuaban al servicio de un estado antidemocrático. Debemos a aquellas personas nuestro reconocimiento por su lucha. Se les deben medidas compensatorias, materiales y morales. Pero hoy les debemos asimismo la exigencia de responsabilidades políticas claras y concretas con relación a los que ordenaron, toleraron o colaboraron en una acción tan bárbara y sangrienta. Se deben esclarecer las responsabilidades de aquella masacre. El Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz logró el pasado viernes un pronunciamiento claro y contundente acerca de esa cuestión. Hay que luchar contra el olvido porque ése es el mejor reconocimiento que podemos hacer a las víctimas, a todas las víctimas de la violencia. Es nuestra obligación marcar toda clase de distancias entre un poder legítimamente constituido y cualquier clase de organización o institución que practique o haya practicado en el pasado la violencia y la represión. En numerosas ocasiones, este Ayuntamiento se ha solidarizado con aquellas personas y familias que sufrieron en aquellos años de lucha la arbitrariedad de un poder autoritario, pero esta vez ha ido más lejos. El acuerdo al que llegó la Corporación vitoriana la pasada semana no quedó únicamente en una reiterativa manifestación de solidaridad y condena. En un momento en que la vía judicial se agota en el Estado, el Ayuntamiento muestra su apoyo a la inicitiva de la Asociación de Víctimas del 3 de marzo de acudir al Tribunal Europeo de Derechos Humanos y a Naciones Unidas. En casi 30 años aún no se ha esclarecido lo sucedido. Y aunque sólo sea a modo declaración, en defensa de la verdad histórica, ya es hora. Los sucesos de Vitoria-Gasteiz no se han esclarecido a lo largo de estos años. ¿Por qué ha ocurrido así? ¿No eran esas víctimas y sus familias merecedoras de atención por parte de la naciente democracia? ¿No habían luchado acaso por los derechos de todos y todas en un momento especialmente difícil de nuestra historia, cuando ciertos poderes se resistían a un tránsito pacífico hacia un sistema democrático? ¿Qué le debemos al régimen anterior? No le debemos rigurosamente nada. Compensación ética y moral. Esto es, y no otra cosa, lo que solicitaba a sus representantes municipales la Asociación de Víctimas del 3 de Marzo. Y también, por supuesto, compensación material. No sólo el PNV, también otros grupos, hemos intentado sin éxito hasta la fecha que se reconociese la responsabilidad subsidiaria por parte del Estado. Hasta diez veces la justa exigencia de una reparación material se ha encontrado con el muro infranqueable de la mayoría parlamentaria del PP. Hasta ahora estos hechos tenían que darse a miles de kilómetros para verlos y condenarlos. Se han elogiado transiciones como las de Chile, Argentina, Sudáfrica, Irlanda… Hemos apoyado entusiásticamente la labor de algunos jueces contra los Pinochet, Videla y compañía, pero algunos no han encontrado similitudes con lo ocurrido aquí en aquel periodo que llaman la Transición. La transición, siempre tachada de modélica, no lo fue tanto y no hay que echar en el olvido ni hacer pactos de no mirar hacia atrás. Tenemos que sentar unos principios básicos en esta renqueante democracia, como aquél de que los asesinatos cometidos por los aparatos del poder no prescriben. No puede haber impunidad ante este tipo de hechos. No podemos permitir que a un acontecimiento tan lamentable se le dé carpetazo, que se archive como si se tratase de un mal recuerdo. Se lo debemos a aquellos que dieron su vida, que sufrieron en sus carnes la sangrienta represión del Estado, cuando defendían y luchaban por los derechos y las libertades de todos los ciudadanos y ciudadanas. Si todos somos coherentes, la decisión del pasado viernes será un paso más en la reconciliación, un paso más en ese camino hacia la paz que tan trabajosamente está recorriendo nuestro pueblo.

GasteizNet



EAJ-PNV
Grupo Municipal de Vitoria-Gasteiz
Gasteizko Udal Taldea

Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz, Plaza Nueva, 1. 01001 Vitoria Gasteiz
Tlfno. 945 161 313 Fax 945 161 350

konfidentzialtasun KLAUSULA