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17/01/2015
POR UN PUÑADO DE VOTOS

Artículo de Blanca Guinea (Concejala de EAJ-PNV en Vitoria-Gasteiz)

Publicado el 17.01.2015 en el "Diario de Noticias de Álava"

POR UN PUÑADO DE VOTOS

Han pasado ya meses desde que el alcalde de Vitoria-Gasteiz iniciara una peligrosa espiral, aferrado a un discurso estigmatizador, injusto y carente de todo rigor. Javier Maroto señalaba a un colectivo ciudadano concreto como defraudador, vago y únicamente interesado en recibir ayudas. ¿La excusa? La existencia, real pero en un porcentaje muy reducido, de fraude en el cobro de prestaciones sociales. Nadie niega su existencia, ni mucho menos “bendice” a las personas que puedan cometer cualquier tipo de fraude. Subrayo, cualquiera. Prueba de ello son los distintos pasos que desde el Gobierno Vasco, la Diputación Foral de Álava y el Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz se han venido dando durante años y se siguen dando para ponerle coto a la picaresca o el engaño.

 

Utilizando los datos de fraude de forma sesgada, el candidato Maroto enarboló hace meses la bandera de una supuesta justicia social y anunció un decálogo de medidas que en la práctica supondrían un recorte real de derechos y el freno al sistema de protección social aprobado de forma unánime y del que siempre nos hemos sentido tan orgullosos.

 

Utilizando los datos de fraude de forma interesada y en nombre de todas y todos los gasteiztarras, el candidato Maroto ha tensado y sigue tensando a la ciudadanía vitoriana, incidiendo erre que erre en estigmatizar a todo un colectivo que ya está marcado. Esa actitud, en la persona del alcalde de una ciudad, es ciertamente peligrosa: primero por injusta -porque habrá personas caraduras pero también las hay trabajadoras y honradas- y también es peligrosa porque la estigmatización genera radicalidad en el colectivo agredido y puede favorecer un caldo de cultivo negativo para la convivencia y la cohesión social.

 

El discurso de Maroto suena muy próximo al de la señora Le Pen, al de la extrema derecha europea que en diversos puntos ha generado confrontación e incluso serios incidentes. Afortunadamente en Gasteiz no estamos en la misma situación, pero debemos ser prudentes y no alimentarlo, especialmente por parte de quien ostenta la máxima autoridad de la ciudad.

 

Antes de presentar sus propuestas en el Parlamento, el alcalde del PP elevó y crispó el debate en la calle, tensó a la ciudadanía y luego pretendió un debate sereno en el Parlamento, pero no para revisar y mejorar el sistema, sino con el claro objetivo de recortarlo.

 

No le salió la jugada y puso en marcha la plataforma “Ayudas más justas”, en defensa de su catálogo y con claro marchamo del PP.  Y rizando el rizo, puso al frente a un portavoz afiliado al PP, que defendía ardientemente la lucha contra el fraude social, pero ¡oh sorpresa! él también es un defraudador, en este caso no de la RGI, sino de las prestaciones de desempleo. Dimitió de inmediato después de que un medio de comunicación sacara a la luz sus “pecados”.

 

Esta semana Maroto, en comparecencia en sede municipal tras el escándalo de la plataforma Ayudas Más Justas, se envolvía de nuevo en la bandera de la justicia social para seguir identificando crisis e inmigración. Para seguir señalando a un colectivo como defraudador. Para seguir, en definitiva, manipulando las palabras, las cifras y engañando a la ciudadanía asegurando defender medidas para controlar el fraude, cuando lo que realmente plantea es limitar el acceso de algunos colectivos al sistema de protección. Y es que los efectos que estas medidas producen no son otros que restringir el acceso, sin dar alternativas a las personas que no disponen de recursos, dejándoles como únicas salidas la solidaridad o la calle pura y dura, con lo que eso conlleva. El sr. Maroto incluso les responsabiliza de no tener trabajo. ¡Qué más quisiera la gran mayoría de perceptores de ayudas sociales que tener un trabajo y no tener que depender de ellas!

 

El pasado martes el candidato Maroto, en vez de asumir su responsabilidad como alcalde de la ciudad, ha vuelto a la gresca intentando embarrar de forma chusca a todo aquel que cuestione su cruzada, pero lo hace poniendo en evidencia sus propias palabras: cuando el defraudador es de los suyos, el asunto no es tan grave. Es más, Maroto presentó al dimitido presidente como una víctima que solamente cometió un error en la interpretación de la normativa. Es decir, cuando el que defrauda es de lo suyos, “sólo” es un error comprensible y subsanable, sin más ruido y en línea con la forma de actuar de su partido. Maroto parece olvidar los escandalosos casos de fraude y corrupción que salpican constantemente a su partido.

 

Pero los despropósitos de Maroto proseguían el jueves, día de mercado, cuando en vez de atender sus responsabilidades en Alcaldía, dedicó la mañana a abordar a la clientela de la Plaza de Abastos para recoger firmas de apoyo para “Ayudas más justas”, plataforma supuestamente desvinculada del partido del candidato Maroto. Lamentable.

 

Lo más triste es que, por un puñado de votos, Maroto está tensando la convivencia en Vitoria-Gasteiz y las consecuencias son impredecibles. Su discurso, coherente con el ideario del Partido Popular, utiliza la inmigración como arma electoral y lo más grave es que no está actuando como corresponde a un alcalde, resolviendo problemas. La vuelta al escenario de normalidad sólo pasa por que el alcalde reconozca que se ha equivocado en su estrategia y trabaje por la convivencia y la cohesión social. Sólo de esa forma sería creíble aquello que dice de que su sigla es el PP, pero su bandera Vitoria. De lo contrario, demostrará que su único interés en esta guerra iniciada por él mismo hace meses obedece única y exclusivamente a la búsqueda de rédito electoral para su sigla política, sin importarle ni Gasteiz, ni las y los gasteiztarras.

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